Mantenimiento de una pista de hielo sintético
Comparado con una pista refrigerada, el mantenimiento es trivial. Pero no es cero, y si no está en el contrato acabas pagándolo o sufriéndolo.


Una pista de hielo real necesita una máquina resurfacer pasando varias veces al día, control de espesor de la capa, gestión del agua y un técnico de frío pendiente del grupo. Una sintética necesita mucho menos, pero necesita algo. Esto es exactamente qué.
Limpieza diaria
La superficie acumula polvo, arenilla que entra en las cuchillas y restos de lo que la gente deja caer. Se barre o se pasa mopa. En exterior, con viento o con hojas, toca más a menudo. Cinco o diez minutos por apertura.
La arenilla es lo importante: es abrasiva, y si se queda sobre el panel lo raya y estropea el deslizamiento antes de tiempo.
El lubricante de deslizamiento
Es el mantenimiento que de verdad define la experiencia. La superficie se trata con un lubricante que reduce la fricción, y ese lubricante se consume con el uso. Hay que reaplicarlo periódicamente: en una campaña de cinco semanas con mucha afluencia, varias veces.
Es un consumible: ronda los 8 € por litro y una instalación larga se lleva varias garrafas. En nuestras instalaciones va incluido durante todo el periodo contratado.
Esta es la pregunta que hay que hacerle a cualquier proveedor: quién reaplica, con qué frecuencia y si está en el precio. Si no lo está, la pista deslizará peor cada semana y la gente lo notará aunque no sepa explicar por qué.
Afilado de patines
Con uso intensivo, las cuchillas pierden filo en días. Una cuchilla roma no agarra: el patinador resbala de lado y se cae más. En cualquier instalación de más de tres días tiene que haber afiladora en el emplazamiento. En las nuestras va incluida a partir de esa duración.
Revisión del vallado
El perímetro recibe empujones todo el día. Conviene repasar semanalmente que los anclajes siguen firmes, que la protección de goma espuma está en su sitio y que la puerta cierra. Cinco minutos.
Y si nieva
Se retira con una mopa o un cepillo ancho y se sigue patinando. La nieve no daña el material ni se funde en charcos como sobre hielo real. En una pista refrigerada, una nevada es un problema de horas; aquí es un problema de diez minutos.
Y si llueve
Nada. El agua no daña la superficie y no hay capa de hielo que proteger. Lo único a tener en cuenta es que con la pista mojada el deslizamiento cambia ligeramente y conviene secar las zonas de entrada y salida, donde la gente pisa con la bota.
Qué NO hay que hacer
- Productos de limpieza agresivos o disolventes. Atacan el tratamiento superficial. Agua y, si acaso, jabón neutro.
- Máquinas de agua a presión sobre las juntas.
- Arrastrar objetos pesados por la superficie: mesas, vallas, generadores.
- Permitir el paso con calzado de calle. Es la causa número uno de arañazos y de arenilla en la pista.
Quién lo hace
En nuestras instalaciones, el mantenimiento de la superficie está incluido durante todo el periodo contratado: no es un extra ni una visita que se factura aparte. Lo que sí va aparte es el personal de atención al público que reparte patines y controla turnos, que es otra cosa y cuesta 35 €/h por persona.

