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Eventos · 11 de septiembre de 2026

Pista de hielo para bodas y eventos privados

Una pista de hielo en el jardín de una masía en enero es la clase de detalle que la gente sigue comentando tres años después.

Pista de hielo sintético montada para un evento privado
Decoración navideña junto a una pista de hielo para eventos

Es un uso minoritario y por eso casi nadie lo ofrece: la mayoría de las empresas del sector solo trabaja campañas municipales largas. Pero para una boda de invierno, un aniversario o una celebración privada, el formato corto encaja bien.

Dónde se puede montar

En el jardín de una masía, en la terraza de un hotel, en el patio de una finca, en una nave diáfana o en el salón de un espacio de eventos. Sobre cualquier suelo llano y firme: césped, solado, cemento o moqueta.

La ventaja frente al hielo real es la que hace posible el evento: sin acometida de agua, sin grupo de frío y sin obra. Ninguna finca de bodas te va a dejar instalar una enfriadora en el jardín. Una pista sintética se monta sobre el césped y al retirarla el césped se recupera.

Qué medida para una boda

La de 100 m² (12,5 × 8 m) sobra para casi cualquier celebración privada: 22 patinadores a la vez, que con 120 invitados y turnos libres significa que pasa todo el que quiere y sin cola. La de 120 m² si sois más de doscientos o queréis que la pista sea el centro del evento y no un rincón.

Cuánto cuesta

Se aplica la tarifa de formato corto: 5.000 € de instalación completa —montaje, desmontaje y transporte de ida y vuelta— más 1.000 € por cada uno de los tres primeros días. El mínimo son tres días, así que una boda de sábado sale por 8.000 € más el desplazamiento, sin IVA.

Y aquí está el truco que conviene conocer: como el mínimo son tres días de todos modos, la pista está montada desde el viernes hasta el domingo. Muchas parejas lo aprovechan para el día previo con la familia o para el brunch del domingo. No cuesta más.

Por qué el mínimo son tres días

Porque montar y desmontar son dos jornadas de siete u ocho horas con cuatro personas, más el transporte, y eso cuesta lo mismo si la pista se usa una tarde o diez días. Para una sola tarde el precio por hora se vuelve absurdo, y preferimos decirlo a cobrarlo.

Lo que va incluido

Pista, base, vallado perimetral con protección acolchada, bancos de calzado, patines de todas las tallas —50 pares en la medida pequeña— y el mantenimiento. Van aparte: el personal de atención, que en una boda casi nunca hace falta porque los invitados se apañan solos, y la iluminación escénica si quieres algo más que la luz del sitio.

Detalles que funcionan bien

  • Andadores para los niños. Hay niños en todas las bodas y son los que más van a usar la pista. Con andadores, patinan; sin ellos, se caen y se van.
  • Chocolate caliente o vin chaud al lado. En enero, en un jardín, es lo que hace que la gente se quede fuera en vez de volver al salón.
  • Franja horaria concreta para la pista, después del baile y antes de la barra libre. Si está abierta toda la noche, acaba habiendo alguien patinando con tres copas de más.
  • Calzado. Avisa a los invitados de que habrá pista. Los patines no se calzan con tacón fino, y nadie quiere elegir entre su vestido y probarla.

Y también fuera de invierno

La pista funciona igual a treinta y cinco grados que a cero, así que una boda de julio con pista de hielo en el jardín es perfectamente posible, y es exactamente la clase de cosa que nadie ha visto antes. Solo conviene ponerla a la sombra, por los invitados.

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