Pista de hielo frente a otras atracciones de Navidad
Si tienes una partida de fiestas y una plaza, la pista compite con el trenecito, los hinchables y el mercado navideño. Esta es la comparación que nadie te va a hacer.


Una concejalía de festejos no decide entre pista de hielo A y pista de hielo B. Decide entre poner una pista de hielo o poner otra cosa con el mismo dinero. Así que hagamos esa comparación, incluyendo lo que la pista hace peor.
El trenecito turístico
Mucho más barato y monta en una hora. A cambio: se ve una vez, no genera repetición y no da foto. El niño se sube, da la vuelta y se acabó. Una pista de hielo genera visitas repetidas —la misma familia vuelve tres o cuatro tardes en una campaña— y eso es lo que sostiene la actividad del comercio del entorno durante cinco semanas, no un día.
Los hinchables
Baratísimos y llenan igual. Dos pegas: solo sirven para menores de diez años, con lo que te dejas fuera a adolescentes, padres y abuelos, y con viento o lluvia hay que cerrarlos. La pista funciona bajo lluvia y la usa toda la familia junta, que es lo que convierte una atracción en un plan de tarde.
El mercado navideño
No compite: se complementa, y es la mejor combinación que existe. El mercado da gasto y ambiente pero necesita un motivo para que la gente se acerque; la pista es ese motivo. Juntos funcionan mucho mejor que por separado. Si tienes mercado, la pista es el complemento natural; si tienes pista, monta aunque sean cuatro casetas de chocolate y castañas al lado.
El belén, el alumbrado y la cabalgata
No son alternativas, son obligaciones. Ningún ayuntamiento renuncia a ellos. La pregunta real es qué se hace con lo que sobra después, y ahí la pista compite bien porque es lo único que mantiene la plaza llena entre semana, que es donde todos los programas de Navidad flojean.
La pista de patinaje sobre ruedas
Es la alternativa más parecida y bastante más barata. La diferencia es de percepción: patinar sobre ruedas se puede hacer todo el año en cualquier parque, y patinar sobre hielo no. La pista de hielo es excepcional, y esa excepcionalidad es justo lo que hace que la gente salga de casa un martes de diciembre.
La pista de hielo refrigerada
Mismo producto de cara al público, coste y complicación muy distintos. Presupuestos públicos de licitaciones de esta temporada: Ciudad Real 43.560 € con IVA, Ceuta 56.730 € sin IVA. Añade 30.000 litros de agua, más de 25.000 kWh, un grupo de frío con su ruido a cincuenta metros de las viviendas, y el riesgo de tener que cerrar los días de quince grados. Nuestra tarifa va de 9.750 a 20.750 € de base según medida.
Dónde pierde la pista de hielo
Seamos justos. Pierde en tres cosas:
- Precio de entrada. Es más cara que un tren o unos hinchables. No hay vuelta de hoja.
- Espacio. Necesita un rectángulo despejado de entre 14 × 10 y 22 × 14 metros, y muchas plazas no lo tienen.
- Gestión. Requiere personal para repartir patines y controlar turnos. Un belén no requiere nada.
Y dónde gana, en una frase
Es la única atracción navideña por la que la gente hace cola y vuelve, y la única que puede cobrar entrada y financiarse sola. Si tu emplazamiento tiene paso de gente, la taquilla de 5 a 10 € por turno puede cubrir buena parte del coste, cosa que un trenecito no hace jamás.


